Salmo 94

Salmo 94, 1-2. 6-9

“OJALA HOY ESCUCHEN LA VOZ DEL SEÑOR” REFLEXIÓN DESDE EL SALMO 94, 1-2. 6-9

Lecturas IV Domingo T.O.      Reflexion / Homilia     Escucha SALMO 94, 1-2. 6-9.    Canciones para meditar
Resumen:
Este salmo se divide en dos partes. La primera (versículos 1-2) es un himno de alabanza a Dios como creador y protector de Israel. Invita a aclamar al Señor con música y cánticos. 

La segunda parte (versículos 6-9) es una advertencia profética para no endurecer el corazón como lo hizo la generación del éxodo que se rebeló contra Dios en el desierto. Se les recuerda los episodios de Meribá y Masá donde pusieron a prueba a Dios. El salmista invita a escuchar la voz del Señor en lugar de tener un corazón obstinado. 

Reflexión: 
Este salmo nos invita a tener siempre los oídos y el corazón abiertos a la palabra de Dios. Así como Israel se rebeló muchas veces en el desierto a pesar de los prodigios que Dios había hecho por ellos, nosotros también podemos cerrarnos a escuchar su voz y endurecer nuestro corazón ante sus enseñanzas. El salmista nos exhorta a no cometer este error, sino a mantener una actitud receptiva a lo que Dios quiere decirnos cada día. Debemos imitar la docilidad y obediencia de Jesús, el Hijo amado del Padre, quien dijo "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad". Él es el modelo perfecto de quien escucha atentamente la voz del Señor. Siguiendo sus pasos aprenderemos a reconocer esa voz en la Biblia, la Iglesia, los acontecimientos diarios y la voz de nuestra conciencia. Mantengamos siempre los oídos abiertos a Dios. 

¿Cómo aplicar este salmo a nuestras vidas hoy? 
Este salmo resuena fuertemente en nuestros tiempos. Vivimos en una cultura donde es fácil cerrarnos y endurecer nuestro corazón ante la voz de Dios. Hay tanto ruido, actividad y distracciones competing por nuestra atención. Los teléfonos, las redes sociales, el trabajo y la entertención pueden fácilmente adormecernos espiritualmente. Al igual que los israelitas en el desierto, corremos el riesgo de olvidar los prodigios que Dios ha hecho en nuestras vidas y rebelarnos contra su voluntad. 

Necesitamos conscientemente "ojala escuchar hoy la voz del Señor" y no endurecer nuestro corazón. ¿Cómo podemos practicar esto? Debemos disciplinarnos y crear espacios de silencio y quietud para escuchar a Dios. Turn off los dispositivos, levántate temprano para orar y leer las Escrituras, haz ejercicios espirituales y retiros para escuchar su voz en lo profundo de tu corazón. Somete tus planes y decisiones en oración para alinear tu voluntad con la suya. Que el ejemplo de sumisión y obediencia de Jesús, guiando cada momento por el Espíritu Santo, nos inspire a mantener nuestros oídos y corazones receptivos a la voz de nuestro Amado Padre Celestial.

P.  David V.
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