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"Llamados a anunciar el Evangelio de la compasión"

"Llamados a anunciar el Evangelio de la compasión"

Saturday, February 3, 2024

"La esperanza que sana y libera"

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar nos muestra a Jesús actuando con gran compasión hacia los que sufren. Vemos como cura a la suegra de Simón que estaba en cama con fiebre. Y luego, al caer la tarde, acuden a Él muchos enfermos y endemoniados buscando su ayuda. Jesús sana a los enfermos de diversas dolencias y expulsa a los demonios. Su corazón se conmueve ante el sufrimiento y actuá con amor y misericordia.

Éste pasaje hace eco de la primera lectura, donde escuchamos las lamentaciones de Job, aquejado por grandes padecimientos. Exclama con amargura: "Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza". Su situación parece sin salida.

Ante el dolor propio o ajeno, quizás a veces nos acomete también a nosotros la desesperanza. Nos sentimos impotentes y agobiados, como le ocurría a Job. Pero Jesús nos enseña que ningún tipo de padecimiento nos debe hacer perder la confianza en Dios. Porque el Señor es "Padre de misericordia y Dios de todo consuelo" (2 Co 1,3). Él puede cambiar radicalmente nuestra situación, como hizo con la suegra de Pedro.

La segunda lectura también nos anima a no claudicar en nuestra vocación de evangelizadores. Pablo dice: "¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!" A pesar de las dificultades, el Apóstol sabe que ésa es su misión, el sentido de su vida. Y lo hace "gratis", sin buscar otra recompensa que la de cumplir con el encargo que Dios le ha dado. Que su ejemplo nos estimule también a nosotros a ser generosos en nuestra entrega a los demás.

Ante las cruces que cada uno tenga en su vida, o ante las situaciones de sufrimiento que veamos a nuestro alrededor, acudamos con confianza a Jesús misericordioso. Él puede levantarnos de nuestra postración, como hizo con la suegra de Pedro. Pidámosle que tampoco ahora cese de sanar y liberar a los oprimidos por el mal. La oración humilde y confiada tiene un gran poder ante Dios. Como nos dice el salmo: "El Señor salva a los quebrantados de corazón, y cura sus heridas". Pongamos nuestra vida en sus divinas manos y obtendremos la fuerza necesaria para cumplir nuestra misión como discípulos suyos.

Que María Santísima, Salud de los enfermos, nos ayude a confiar siempre en la misericordia de su Hijo. Amén.

Fr David Vargas

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