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IV Domingo: "El poder que libera y sana"

IV Domingo: "El poder que libera y sana"

Friday, January 26, 2024

"Señor, que no seamos sordos a tu voz".

Lecturas de este Domingo

Hermanos y hermanas,

Cuántas veces, sumergidos en nuestras preocupaciones y aflicciones cotidianas, clamamos de corazón: "¡Señor, ven!" Anhelamos sentir su presencia que libera y reconforta. 

En el evangelio nos revela el poder liberador de Jesús ante el dolor humano. Conmovido por el sufrimiento de aquel endemoniado, con una simple palabra expulsa al espíritu maligno que lo atormentaba. ¡Qué gran misericordia la de nuestro Salvador!

Hermanos, Jesús no es indiferente a nuestro dolor. Él conoce nuestras luchas más íntimas. Sabe de nuestra sed de amor, paz y esperanza. Y viene a nuestro encuentro con el poder de su gracia. Como a aquel endemoniado en Cafarnaúm, nos dice a cada uno: "¡Ánimo, hijo!, tu fe te ha curado".   

¡Dejémonos tocar por la mirada compasiva de Cristo! Abrámonos con humildad y confianza al encuentro sanador con el Señor. Él es fiel y puede calmar la tormenta que agita nuestro espíritu.

En el evangelio de hoy vemos como Jesús enseña con una autoridad que deja atónitos a sus oyentes. No es una autoridad basada en títulos o cargos, sino en la verdad de sus palabras y la fuerza de sus acciones. Jesús sana y libera de un espíritu inmundo con solo una palabra.

Como dice San Agustín, "la fe precede a la comprensión". Antes de entender el mensaje de Jesús, la gente reconoce en él una autoridad que proviene de Dios. Por eso le escuchan y creen. 

En la primera lectura, Moisés anuncia a los israelitas que Dios suscitará profetas para guiar a su pueblo. Así llegamos a Jesús, el profeta definitivo que revela la palabra misma de Dios. ¿Escuchamos nosotros su mensaje con fe? A veces nos dejamos distraer por otras "voces" como el materialismo, el egoísmo o la indiferencia. 

San Pablo en la segunda lectura nos invita a centrar nuestro corazón en el Señor y servirlo sin distracciones. Vivir en su presencia transformando todas nuestras actividades y relaciones con su luz. Así encontraremos vida, libertad y alegría.

Que María, la madre de Jesús, mujer de fe y entrega total, nos ayude a poner al Señor en el centro de nuestra existencia para experimentar el poder de su palabra que sana, libera y da plenitud.

Que Dios los bendiga.

Padre David V. 

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